El fósforo ordinario es un sólido blanco céreo; cuando es puro es incoloro y transparente.
Tanto el sólido como sus vapores son muy venenosos por lo que debe manejarse con mucho cuidado.
El fósforo blanco es muy activo y se combina con la mayor parte de los elementos. Arde en el oxígeno con una llama blanca muy brillante produciendo nubes de óxido de fósforo sólido. Aproximadamente a 50º C se produce su inflamación.
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